De los DE LOS SENTIDOS DE POÉTICA/O. EL ESTADO POÉTICO
DOI:
https://doi.org/10.5216/teri.v10i1.66044Palabras clave:
Sentidos; Poética/Poético; Dis-posición; Sensibilidad; EspirituosidadResumen
El texto presenta la/el Poética/o como estado de dis-posición, de apertura de los sentidos perceptivos, de la conciencia comprensiva, del lazo de la sensibilidad y de la espirituosidad para una forma de comprensión y de disfrute de los fenómenos humanos, del existir y del coexistir humano a partir del vigor de la poíesis. O sea, de los modos originales y originarios en que brota el vigor seminal de estos fenómenos, del existir, que potencializan el emerger de nuestros hechos y creaciones. La Poética, visceralmente, implica el despuntar del núcleo germinal, impulsa la insurrección de las sendas abiertas, del inaugural; la eclosión del extraordinario, el constelar de la “eterna novedad del mundo”. El prisma de la Poética, al entrelazar Pathos y Logos, suscita el despuntar de los flujos del espanto y de la admiración, de la perplejidad y de las inquietudes que nos interpelan, mueven e inflan en las pistas recorridas de los pliegues y curvas de los cruces, de los lazos de las encrucijadas que atravesamos impulsados por las intensidades de los desafíos de nuestro ser siendo en el mundo con los otros. Potencializa la apertura del cuerpo y del espíritu, del cuerpo espíritu, – del “logos poético – para lo insurgente, lo imprevisible y lo sorprendente; para lo pluriverso de los Sentidos humanos. Nos dispone para las proezas agridulces de la tragicomicidad del existir. De ese modo, nos adentra en los meandros de las paradojas e imponderables de la complejidad humana, en los flancos de sus ambigüedades e incertidumbres, contradicciones y tortuosidades. El trenzado de la Poética, del estado poético, insufla la ruptura de lo anestésico que comprime y homogeniza, y fomenta la plasticidad de lo estético caracterizada por la expresión del juego sincopado, de la fluidez del movimiento, del impulso lúdico, de la imaginación creativa, de los destellos de la policromía. En ese rumbo, podemos percibir, comprender y disfrutar los fenómenos, la vida, desde su latir originario, en la movilidad de su dinamismo, de sus oblicuidades y se su vivacidad con todos los sentidos juntos, interconectados. Así, establecemos con el mundo, con el vivir contingente, una relación corpórea/orgánica y anímica/simbólica en que penetramos en la cromaticidad de las intensidades y de las extensiones de los núcleos de las experiencias, de los lazos que nos entrelazan unos con los otros movidos por nuestro ser sensible y espirituoso.






